Optimizacion Edificio Guardia Vieja 50
jueves, 19 de noviembre de 2009
miércoles, 18 de noviembre de 2009
domingo, 9 de agosto de 2009
El proyecto, fruto de la colaboración entre el Centro Suizo de Electrónica de Neuchâtel (CSEM) y el gobierno de ese emirato, producirá electricidad e hidrógeno utilizando energía solarLa energía solar gana popularidad. En Suiza, al igual que en otros países, aumenta el número de propietarios de inmuebles dispuestos a instalar paneles solares, a medida que descienden los precios de los dispositivos y que proyectos como el campo fotovoltaico en el estadio de fútbol de Berna abren nuevas alternativas.
Sin embargo, todavía son poco frecuentes los sistemas degeneración de gran tamaño, debido a los desorbitados precios de los paneles solares y a la enorme superficie que requiere su instalación.
Aún así, la energía solar se convertirá en una importante fuente energética en los próximos 20 a 30 años y será líder entre las energías renovables, sostiene Thomas Hinderling, director del Centro Suizo de Electrónica de Neuchâtel (CSEM)
"En el futuro la energía solar cubrirá un tercio del abastecimiento energético mundial, pero para colectarla se necesita un campo fotovoltaico equivalente al 60% de la superficie de Francia", explica a swissinfo.
La solución que propone el CSEM es construir islas artificiales que puedan flotar en el mar, de manera que queda resuelto el problema del espacio.
Con el fin de recortar los costes no se utilizarán paneles solares tradicionales, sino un calentador de agua con tuberías, cuyo vapor sirve para generar electricidad.
Debido a su estructura flotante, se puede girar fácilmente la isla de cara al sol de manera que genere un máximo de electricidad.
Y para no tener que conectar la isla al continente, la electricidad generada servirá para la producción de hidrógeno que podría almacenarse en la isla antes de ser transportado a otros lugares.
"Una infraestructura flotante significa costes de construcción muy bajos, porque no se necesitan construir estructuras de soporte", explica Hinderling.
"Iniciamos la colaboración con el emirato en el campo de las energías renovables hace tres años", explica Hinderling. "El mercado con el mayor potencial para las tecnologías solar y de agua está en esa región, por lo que es allí donde podemos trabajar".
El mayor obstáculo parece ser la construcción de la isla misma. Por ejemplo, aún no se sabe si la infraestructura resistirá a los fuertes vientos, señala Hinderling.
"Las pruebas simuladas no han revelado problema alguno, pero sólo sabremos si funciona cuando podamos comprobarlo en una situación real", precisa.
En caso de tormentas o fuertes vientos la isla puede desplazarse antes de ser golpeada por el mal tiempo.
Ya se está construyendo un prototipo en el Golfo. Tendrá un diámetro de 100 metros, una décima parte de una de las islas solares actuales.














